Raquel León Lamela | Gestionar la custodia compartida
Raquel León psicología en Santiago de Compostela
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Custodia Compartida

Gestionar la custodia compartida

Una separación es un proceso doloroso para toda la familia, también a nivel psicológico. Cuando la pareja tiene hijos esta situación se agrava, pues es necesario resolver la custodia de los menores y procurar que esta alteración familiar no les afecte emocionalmente.

Desde el punto de vista psicológico, resulta fundamental que la pareja tenga capacidad para gestionar este proceso pensando en primer lugar en el bienestar de los hijos e hijas. Actualmente la custodia compartida es una fórmula legal que se está adoptando en muchos casos de separación o divorcio y que tiene como objetivo procurar el mayor bienestar posible para los menores y el reparto en igualdad de condiciones de la guardia y custodia para los padres y madres.

En nuestra consulta de psicología hemos tratado numerosos casos de procesos de separación con hijos e hijas menores. Nuestra experiencia como psicólogos nos aporta una serie de conocimientos sobre este proceso y en base a ello podemos ayudar a las familias a adoptar las mejores decisiones y a disponer de las herramientas necesarias para superar con éxito estos complicados momentos.

Nuestra experiencia nos permite afirmar que, desde el punto de vista de la psicología, la custodia compartida correctamente gestionada ofrece numerosos beneficios para padres e hijos.

Beneficios de la custodia compartida

Para los menores:

– Sienten mayor estabilidad emocional.

– Reciben mayor apoyo de ambos progenitores.

– Se benefician de un proceso de crianza más completo por parte de padre y madre.

 

Para los padres y madres:

– Afianzan la relación paterno/materno-filial.

– Sienten mayor satisfacción en su rol de padres y madres.

– No soportan el sobrepeso de una crianza en exclusiva.

– Están presentes en mayores momentos claves de la crianza.

El sentimiento seguridad que les proporciona la presencia del padre y la madre permite a los niños reforzar su bienestar físico y psicológico y a los padres y madres asumir a partes iguales su responsabilidad.

Custodia compartida ¿y ahora qué?

Si habéis tomado la decisión compartir custodia ¡enhorabuena! Ahora es el momento de comunicarlo a los hijos. La explicación debe adaptarse a la edad y capacidad de comprensión del menor, ya que no es lo mismo un adolescente de 15 años que un niño de 5 años, y comunicarse con cierta antelación, para que haya tiempo de asimilarlo y preparase.

Padre y madre deben estar presentes en el momento en que se comunique la decisión al niño, para poder resolver cualquier duda y ofrecer una imagen de unidad. Debe adoptarse un tono sereno y respetuoso, que haga ver que el bienestar de los hijos es lo más importante, y procurar explicar con realidad cómo esta situación afectará a la vida diaria y a las rutinas, para que el menor se pueda preparar.

Ante cualquier duda recuerda que un psicólogo puede ayudarte a prepararte para este momento.

Pequeños consejos para que la custodia compartida funcione

Hasta aquí todo perfecto: hemos optado por la custodia compartida y lo hemos hablado con los hijos. Todo está preparado pero…. ¿cómo lo organizamos?

– Una solución ideal sería que el menor no tuviese que cambiarse de casa y que fuesen los padres los que se moviesen. Pero siendo realistas esta solución es la que menos se suele adoptar, por cuestiones económicas y de organización personal. En todo caso lo recomendable es que la distancia entre las casas del padre y de la madre sea poca, que estén cerca, para que el menor se desarrolle en un único entorno, con estabilidad y seguridad.

– Al principio es recomendable que el menor pase un tiempo viviendo en un único lugar y que, progresivamente, pase tiempo en case del otro progenitor.

– Deben mantenerse las mismas costumbres en ambas casas. Esas rutinas aportan seguridad y ayudan a construir una educación en común. El niño se sentirá seguro si ve que en ambos lugares se cena a la misma hora, se duerme a la misma hora, se sigue una dieta similar, se mantienen las mismas normas.

– Cuando el hijo es menor a 3 años es recomendable que viva en casa de uno de los progenitores, con separaciones cortas y pequeñas alternancias. Un cambio demasiado brusco puede crear sentimientos de inseguridad en edades tempranas.

Para el padre y la madre esta situación también es difícil y es normal sentirse perdido al principio. Contar con un psicólogo de referencia ayuda a tomar decisiones que favorezcan un clima de bienestar para el menor y nos ofrecerá herramientas para los distintos momentos que se presenten en la crianza compartida. Lo importante en estos momentos es comprender que las decisiones se toman pensando en los hijos.