Raquel León Lamela | Prevención y tratamiento de la conducta suicida
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Prevención y tratamiento de la conducta suicida

El suicidio es el acto por el cual un individuo decide deliberadamente poner fin a su vida. Por lo general está conducta suele estar asociada a algún tipo de enfermedad física o mental -depresión, esquizofrenia, trastornos de personalidad, abuso de sustancias… – o con algún factor estresante, véase dificultades económicas, acoso o duelo por la pérdida de un ser querido, por ejemplo.

Se trata de un tema tabú que muchas veces es silenciado por vergüenza o porque existe la creencia (justificada o no) de que hablar de suicido trae consigo un efecto llamada. Por desgracia las estadísticas no dejan lugar a duda, el suicidio es la primera causa de muerte externa – no natural – entre los españoles.

 

Señales de alarma para acudir a un especialista

La estimación del riesgo suicida se realiza mediante una valoración clínica profesional, evaluando los factores que concurren de modo concreto en cada persona, en un momento específico de su vida y ante determinados eventos estresantes. Para realizar una evaluación exhaustiva de cada caso analizaremos la presencia de factores que aumenten o disminuyan el nivel de riesgo de cometer un suicidio.

De entre las causas que favorecen las ideaciones suicidas destacamos, entre otras, los trastornos de salud mental como la depresión y la esquizofrenia, ciertos factores contextuales como la falta de apoyo social o una mala situación económica y haber padecido abusos o acoso en el pasado.

Por la contra existen factores de “protección” que favorecen el éxito del tratamiento psicológico y ayudan al paciente en su recuperación. Está ampliamente demostrado que, por ejemplo, contar con una red social sólida, llevar una vida saludable o gozar de estabilidad laboral aumenta el éxito de las terapias psicológicas.

¡Recuerda! Expresiones del tipo: “no merece la pena seguir viviendo”, “no le importo a nadie” o “no tengo fuerzas para seguir” son un claro indicativo de que el paciente está sufriendo y es posible que haya contemplado el suicidio. En este caso, resulta de vital importancia prestar atención a las llamadas de auxilio y acudir a un especialista lo antes posible.

 

El tratamiento psicológico para prevenir en suicido

No existe un abordaje terapéutico único para trabajar este problema, pero los diversos expertos han puesto el foco en la necesidad de identificar y modificar aquellos comportamientos y pensamientos negativos que favorecen la aparición de ideas suicidas. Este tipo de razonamientos tóxicos y distorsionados se encuentran en la raíz de muchas de las ideaciones suicidas de los pacientes.

Una vez que la persona está estabilizado resulta esencial poner en marcha un proceso para equilibrar su vida en todos los aspectos, tanto a nivel social, como a nivel psicológico y afectivo, haciendo especial hincapié en la relación positiva que existe entre una actitud activa y la mejora del estado de ánimo.

La idea de quitarse la vida surge cuando percibimos que nuestra angustia es mayor que los recursos que tenemos para afrontarla. Si estás pasando por un momento vital difícil y no ves salida a tus problemas, busca un amigo, un familiar o un terapeuta y comparte con él tus inquietudes. ¡No estás sólo!

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